Diferencias de aprendizaje y señales de alerta
Publicación del 27 abril, 2016
Docentes y profesionales, Escuelas, Familias

Todos aprendemos de una manera diferente y por este motivo las escuelas necesitan metodologías y estrategias innovadoras, aplicadas en un entorno que les permita atender la diversidad del alumnado y facilitar al máximo su evolución educativa. El no atender las diferencias de aprendizaje puede provocar en algunos alumnos una serie de problemas de comportamiento y relación con los demás, además de una pérdida de autoestima que puede perjudicar seriamente su desarrollo pedagógico y personal.

Según los estudios más recientes, un 15% de los niños en edad escolar tiene alguna diferencia de aprendizaje que interfiere en su desarrollo escolar y también afecta a su estado emocional, confianza y autoestima.

En España suelen ser entre tres y cuatro alumnos por aula los que muestran diferencias de aprendizaje y los que necesitan todo el apoyo y la comprensión de sus profesores y familiares. La escuela tiene un papel sumamente importante en promover una colaboración fluida escuela-familia-alumno, especialmente en los casos en los que el alumno presenta señales de alerta que hacen pensar en la posibilidad de que exista una diferencia de aprendizaje, como la dislexia o el TDAH.

Señales de alerta

Cada miembro del claustro necesita estar capacitado en la detección de señales de alerta en el aula, para poder derivar al alumno al grupo asesor que existe en las escuelas que se han formado especialmente para este propósito. Lo óptimo es que dicho grupo sea acompañado por otros profesionales ya acostumbrados a trabajar con las diferencias de aprendizaje.

A veces las señales de alerta son muy evidentes, pero en otras ocasiones son sutiles y dificultan la detección de distintos niveles de dislexia o TDAH. Es fácil que dichas señales pasen desapercibidas, por eso es importante que prestemos mucha atención a niños/as cuyo avance académico presente cierta lentitud o que expresen rechazo escolar. No es que sean personas perezosas, lentas o malhumoradas porque sí, simplemente no saben lo que les pasa y eso les hace sufrir.

Una vez detectadas dichas señales de alerta, escuela, familia y alumno necesitan trabajar juntos para entender la diferencia y afrontarla con las metodologías y estrategias adecuadas.

Prevención y detección precoz

La detección precoz de señales de alerta y un diagnóstico en los casos que fuera necesario permiten realizar adaptaciones e intervenciones personalizadas para que los alumnos evolucionen de una forma positiva y con una autoestima saludable. Por tanto, es necesario que las escuelas sigan luchando por conseguir los recursos humanos, metodológicos y pedagógicos necesarios para poder gestionar mejor las diferencias del alumnado. Escuelas y docentes tienen que apostar por la formación y el acompañamiento especializado para trabajar con la totalidad de sus alumnos.

Es habitual encontrar familias que no saben qué les ocurre a sus hijos y que se sienten perdidas a la hora de gestionar la situación. Necesitan ayuda y, si el profesorado de la escuela a la que asisten sus hijos está bien formado en las diferencias de aprendizaje, la pueden encontrar.

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